El problema del "Plantillero" en el desarrollo web
El “plantillero” ve una oportunidad para vender algo rápido y sin mucho esfuerzo. Ofrece sitios web baratos, digamos a 50 dólares, que según dicen, elabora en 30 minutos. Así, su cobro por hora es de 100 dólares. Sin embargo, un desarrollo serio y real es imposible de realizar en una hora, incluso en un día. ¿Por qué? Porque simplemente para entender el negocio y levantar sus requerimientos, por muy simples que sean, una hora apenas es suficiente para comenzar.
Un sitio web bien hecho requiere:
- Comprender el negocio del cliente: No es razonable hacer un sitio sin conocer el negocio del cliente.
- Levantamiento de requerimientos: Este proceso inicial ya consume bastante tiempo.
- Personalización y adecuación: Cada negocio tiene sus particularidades y necesidades específicas.
El problema no es el uso de plantillas en sí. El problema es el “plantillero” que no se preocupa por el negocio del cliente. Un sitio web hecho en 30 minutos carece de los elementos más importantes. El cliente quiere un sitio web porque quiere crecer su negocio, no para presumir que tiene uno. La finalidad es transmitir el mensaje correcto a quienes pueden comprarle un producto o servicio. Al final, lo que busca es presencia digital para vender.
No estoy en contra del uso de plantillas; yo mismo las uso con frecuencia. El problema es el fraude que se comete cuando se entrega un trabajo que no cumple con las expectativas comerciales del cliente. Si el cliente solicita un sitio con fines comerciales, y el “plantillero” solo busca ganar dinero rápido, eso es un fraude.
El objetivo del desarrollo web es solucionar problemas del negocio del cliente, tales como:
- No aparecer en internet: Muchas personas buscan productos y servicios en línea.
- Visibilidad: Hacer que el sitio web sea visible y atractivo.
- Gestión de clientes: Tener un sistema para comunicarse automáticamente con los clientes.
- Reflejar correctamente el servicio: El mensaje debe ser claro y no dar lugar a confusiones.
Los problemas pueden enunciarse así:
- “No aparece mi producto en internet y mucha gente lo está buscando.”
- “Mi sitio web ya no está visible.”
- “Necesito un sistema para gestionar clientes y comunicarme con ellos automáticamente.”
- “Necesito un sitio que refleje bien mi servicio, ya que el mensaje actual confunde a los visitantes.”
- “La imagen de mi servicio en el sitio web es incorrecta, según lo que me comentan los visitantes.”
Es cierto que nunca hay una solución cien por ciento certera. Hay que intentar de diferentes maneras y mejorar continuamente. Decir que tu producto es el mejor no aporta nada; debes demostrarlo. El destino de tu producto es ser consumido por alguien, y debe solucionar un problema. Si no lo logra, el cliente no volverá y difundirá malas críticas.
Esto es exactamente lo que hace el “plantillero”: vende algo, pero no soluciona efectivamente el problema. Vende la falsa idea de que el desarrollo web se puede hacer en una hora, lo cual es engañoso y caro. Un servicio bien hecho vale más que solo 10 dólares por hora, y requiere dedicación y comprensión del negocio del cliente.